Expelled, no inteligence invested
De todos es conocido o por lo menos han escuchado últimamente sobre un documental reciente perpetrado por el movimiento creacionista norteamericano y presentado por Ben Stein, denominado “Expelled, no inteligente allowed” y por lo visto cumple a conciencia el slogan del susodicho título. Al parecer cualquier rastro de inteligencia tenía que ser expulsado del set cinematográfico antes y durante la filmación. El documental no es más que una malísima pieza de propaganda creacionista encaminada a pintarles como víctimas de la malvada ciencia, la cual no quiere darle su “justo y merecido” lugar en el currículum científico a la “teoría” del Diseño Inteligente” Claro está que antes de ser denominada “teoría” debería cubrir con ciertos requisitos que le permitan ganarse el título de teoría primero que nada. Dado que han fallado miserablemente al respecto, no les queda de otra más que intentar ganar el favor del público haciéndose pasar por un movimiento intelectual rebelde que pretende desbancar el dogmatismo que priva en la estratificada atmósfera científica contemporánea como pretexto para estupidizar más a un pueblo que ya se encuentra muy cerca de dicho nicho gracias a la poca difusión cultural, la estigmatización de cualquier estudiante que intente sobresalir más en sus estudios que sus compañeros más mediocres del colegio, y la popularidad que tienen las figuras e ídolos del celuloide, musicales y hasta alguno que otro hampón.
La sociedad necesita profesionales preparados, que puedan afrontar los retos que la creciente explosión demográfica, crisis energética, calentamiento global y hambruna amenazan a generaciones venideras, no tan lejanas. Goddidit bajo ningún pretexto previene o prepara a la población para afrontar estos problemas. De hecho, el peligro que de esto se deriva garantizará una mortandad mayor cuando las crisis que se avecinan lleguen por fin. Por mucho rezo que se invierta para solucionar los problemas, estos no se arreglarán así.
Por eso es peligroso que patanes medievalistas cuyo único interés es perpetuar un Status Quo ideológico y que pretenden imponer ante los demás su bárbara religión (y no me refiero a la musulmana, sino a la cristiana, que también tiene mucha cola que le pisen) les sea permitido continuar vociferando y exponiendo su ignorancia al respecto sin enfrentarles todo gracias a una mal fundamentada “tolerancia” a las religiones o ideologías ajenas.
Ben Stein incluso ha caído en el ridículo al opinar que el darwinismo no puede explicar la gravitación universal, o la cosmología. El muy haragán mental seguramente piensa que darwinismo es una palabra de moda para denotar toda la ciencia, sin darse cuenta el soberano papanatas que Darwin solo se dedicó a los aspectos sobre la evolución de las especies y jamás tocó temas relacionados con el espacio, las tectónica de placas o la abiogénesis. Sin embargo, tan inmersos están en su mundo de fantasía, y tan amenazados se sienten ante el conocimiento real, el que nos afecta en la vida cotidiana, que estos creacionistas realizan esfuerzos en ocasiones más desesperados para que esa misma ciencia sea erradicada de nuestras vidas, y seguramente estarán soñando con una sociedad pretecnológica donde un sistema de castas entre nuevamente en vigor, y lo más avanzado que pueda utilizar como herramienta el hombre sea una yesca o una vara de madera para encender una fogata. En pocas palabras, quieren regresarnos a los tiempos en los que la Biblia© sea nuevamente la ley vigente. ¡Cuando fue inventada vamos pues!
En este grosero documental, se nos relata que Darwin es prácticamente responsable directo del holocausto durante la segunda guerra mundial, y que Hitler se vio influenciado por la idea darwinista de la supervivencia del más fuerte. Dicho sea de paso, Hitler también es mencionado como el supremo ateo, que gracias a su desdén por las ideas morales de la cristiandad persiguió y elimino millones de judíos. En otras palabras, si se es ateo, se es asesino en potencia. Esta idea ha sido y seguirá siendo utilizada por los apologetas cristianos para prevenir que más adeptos abandonen las filas y para que la figura del ateo sea aun más odiada. Sin embargo, y si se enteraran un poquito más, descubrirían horrorizados que Hitler era cristiano por su parte, y, ¡horror de horrores! En su cabeza de megalómano se sentía seguidor de Cristo e incluso se inventó alguno que otro pasaje bíblico para justificar sus múltiples asesinatos.Bajo ese rubro, surgen nuevamente las condiciones adecuadas para que ahora los apologetas afirmen que Hitler no era buen cristiano, e incluso, una vez se les ha demostrado la filiación ideológica de Hitler, han respondido diciendo que es injusto juzgar a la cristiandad por las obras de un solo hombre. Vamos pues, que lo que sí es válido para acusar a un ateo, no lo es para acusar al cristiano. ¿En qué quedamos pues? Si van a utilizar un argumento absurdo, ¡deberán llevarlo a sus últimas consecuencias! Pero esta es solo una de las múltiples tácticas de esta clase de personas (algunos apologetas, no los cristianos en general) que se fundamentan en la mentira, el engaño y el cinismo para justificar sus delirios, y es que, mentir es pecado, pero al mismo tiempo, mentir es bueno, si se miente por Jesús. ¿No es así?


